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Un aumento sostenido en el número de personas que están cubiertas por un seguro de salud complementario al plan que entrega Fonasa o las isapres se registró en la última década, al pasar de más de un millón de asegurados en 2004 a más de seis millones en 2013 (ver infografía). Esto se traduce en que del total de chilenos que informa el Censo 2012 (sobre 16 millones), un 38% cuenta con esta cobertura adicional.

Y es que los chilenos, según cifras de la Ocde, son los que más gastan en salud, entre los 34 países que componen la organización. Un informe de ese organismo, realizado en 2013, reveló que del consumo final de los hogares chilenos, el 4,6% de ese monto es destinado a salud.

Esta alza podría aumentar si la discusión sobre la reforma a las isapres sigue la línea de crear un plan público y universal, con coberturas definidas, y que los gastos adicionales se suplan a través de seguros complementarios. Sólo en los últimos 10 años, la oferta de las pólizas vigentes pasó de 154 mil (2004) a más de 660 mil tipos de seguros de salud diferentes, con distintas clases de cobertura y reembolsos en 2013.

La recaudación también fue alta, superando los $ 300 mil millones (sobre 14 millones de UF) el año pasado. A estos montos se restan los reembolsos o indemnizaciones (siniestros) que pagaron las compañías, cada vez que un cliente lo solicita. En 2013, las aseguradoras desembolsaron sobre $ 270 mil millones.

El vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Aseguradores de Chile, Jorge Claude, explicó que el crecimiento del mercado responde a que “tú sabes cuánto será tu dividendo; si compras un auto, cuánto sale la cuota, pero en salud uno no sabe cuándo le va a pasar algo ni qué le va a pasar, y mucho menos cuánto le va a costar. Esa es la mayor incertidumbre que tienen las familias y por esto buscan protección”, dijo.

Añadió que también ha ayudado la apertura de la industria hacia los seguros colectivos, que se contratan a través de la empresa y pueden incluir reembolsos por medicamentos, hospitalización y convenios con centros de salud para exámenes clínicos.

El director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello (Unab), Héctor Sánchez, explicó que estos convenios “colectivos, por lo general, no tienen prima ajustada por riesgo, aunque hay casos en que se segmenta el beneficio por edad. Pero se suple porque las empresas normalmente cofinancian la póliza y la gente se involucra más”.

Pedro Barría, abogado experto en salud y miembro de la comisión de expertos para la reforma a las isapres, atribuye estas alzas a que hay “decenas y centenares de vendedores vendiendo y visitando a gente de todos los ingresos, con precios que son muchas veces bajos. La gente se siente angustiada frente a cualquier posible enfermedad, al pensar en patologías en que, pese a que tengan un copago bajo, pensemos del 20%, le llega una cuenta de $ 100 millones. Sigue siendo una cantidad muy alta”.

Claude dijo que el gasto promedio de una persona con seguro complementario “depende del caso, pero puede andar entre el 79% y 89% de lo que no cubrió la isapre o Fonasa (del total de la cuenta). Por lo tanto, la familia se enfrenta a un copago de entre 20% y 30%”.

Sin embargo, el director ejecutivo de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, aseguró que “hay un mercado de gente que está dispuesta a sobreasegurarse, porque la cobertura de enfermedades catastróficas muchas veces es insuficiente. Pero los seguros funcionan exclusivamente porque existen las isapres, pero ellos pueden poner fin a los contratos de forma unilateral y los ajustes de tarifa no están cuestionados”.

Pedro Barría agregó que “la gran mayoría de los complementarios son anuales, y si una familia de cuatro personas toma un seguro y un miembro tiene un cáncer ese año, es absolutamente seguro que va a recibir una carta diciéndole que no se lo renuevan el próximo año”.

Aunque las compañías también se han puesto en este escenario, aseguró Jorge Claude. “La cobertura depende de cada compañía en particular. Algunas de estas coberturas otorgan indemnización ante un evento detectado y cubierto en la póliza, por ejemplo, por infartos, cáncer, derrames cerebrales, etcétera”, dijo.

Sobre la opción de tener un rol más principal en el sistema de previsión de salud, Claude aclaró que “estamos en un segundo nivel, después de Fonasa y las isapres. Habrá que ver qué termina pasando. Somos complementarios y voluntarios”.

Aun así, añadió que en el escenario de reforma que se ha planteado “es posible que se produzca más competencia, porque las isapres van a ofrecer algún tipo de complemento, y eso siempre favorece a los clientes”.

El problema que se debe resolver en este escenario, señaló Héctor Sánchez, es el marco regulatorio que los rige. “Por ley, las isapres no pueden modificar el contrato unilateralmente, este no tiene fecha de término, no pueden usar las tablas de factores. Todo eso no corre para los seguros”, dijo.

El tema ha sido planteado al interior de la comisión de reforma, según confirmó Pedro Barría. “No pueden seguir sin regulación, y así se ha planteado en la comisión. Deben estar regulados y bajo la tuición de la Superintendencia de Salud. También deben ser indefinidos porque, si no, es competencia desleal para las isapres, en un contexto de reforma como la que se ha planteado”.

Fuente:

La Tercera