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…ocupémonos de que nuestros hijos si los tengan…

En la sociedad actual, es muy necesario contar con líderes que tengan las habilidades de liderazgo positivo que nos permitan crecer como sociedad. Son aquellas personas que cuentan con una serie de habilidades que permiten movilizar personas y avanzar un paso mas en el desarrollo de la sociedad.

Estas personas no son fáciles de encontrar, y representan un porcentaje muy bajo de la población.

Sin embargo, también se necesita que cada uno de los individuos que gestionan equipos de personas, tengan las habilidades de liderazgo necesarias para movilizarlos y lograr avanzar en el desarrollo.

En el mundo empresarial, las organizaciones invierten grandes recursos en desarrollar esas habilidades en sus equipos de trabajo, debido a que la gran mayoría de las personas no cuentan con esas habilidades.

El ideal sería que estas personas se incorporen a la organización aportando con sus habilidades de liderazgo para que generen valor en estas organizaciones, pero lamentablemente no es así.

Cuando una persona se incorpora a una organización, lo común es que sea contratada por sus habilidades basadas en su conocimiento (especialmente técnico) pero no por sus habilidades denominadas “blandas”.

Sin embargo, las empresas de hoy en día valoran más la formación en “soft skills” que la técnica; les importa más contar con personas que con técnicos.

Dentro de las competencias que más valoran las organizaciones están la Proactividad, Autoexigencia, Capacidad de Trabajo, Movilidad Geográfica y Automotivación.

Por otro lado, existe un conjunto de competencias que son útiles en diferentes entornos laborales y en diferentes puestos de trabajo tales como : ser adaptable (gestionar bien los cambios), ser emprendedor, proactivo, interactuar en forma positiva con los demás, trabajar en equipo, creatividad-innovación, liderar grupos, afrontar y resolver diversas situaciones, gestionar la información y mostrar disposición al aprendizaje continuo.

Es importante mencionar que estas habilidades nos acompañan toda la vida, y si no nos preocupamos de desarrollarla desde la niñez, es muy probable que en muchos aspectos de la vida no seamos felices, debido a que contribuyen de manera profunda a nuestro desarrollo integral como personas.

Lamentablemente, no nos dieron la oportunidad de desarrollar estas habilidades desde pequeños y nos vimos enfrentados a su real dimensión, cuando ingresamos al mercado laboral, y en ese instante comprendimos que en las organizaciones estas competencias son altamente valoradas.

Como estudiantes estábamos ciegos, y nos concentramos fuertemente en aprender técnicas, métodos y contenidos durante nuestra etapa escolar y universitaria, pensando que era lo que realmente importante en la sociedad y en el mundo laboral.

Tardíamente nos dimos cuenta de lo contrario cuando ya teníamos más 25 años de edad e ingresamos al mundo laboral.

Si tuviéramos la oportunidad de retroceder en el tiempo, la gran mayoría de nosotros optaría por fortalecer y desarrollar todas esas habilidades en nosotros, habilidades que nos permitirán ser mejores personas, más integrales, que se traduce en que podremos aportar más a la sociedad, tener mejores oportunidades laborales y finalmente, ser personas más felices.

Lo trágico de esto, es que la gran mayoría de los padres están cometiendo los mismos errores con sus hijos, y han decidido formarlos de la misma manera.

Nuestros hijos asisten a colegios donde prima la transmisión de contenidos, métodos y técnicas, por sobre el desarrollo de habilidades.

Vemos a nuestros hijos quemándose las pestañas antes de cada examen, y a los dos días posteriores a la prueba, recuerdan una fracción mínima de los contenidos, y al cavo de unos años no recuerdan nada.

Que diferente sería si en vez tratar de introducir contenido en sus neuronas, se promoviera la discusión y análisis respecto a un tópico, se promoviera la metodología de casos donde los alumnos se enfrentan a resolver problemas respecto al tema tratado, donde se les dé la libertad a los alumnos de elaborar un trabajo con una visión crítica y constructiva respecto a un tema en particular. El resultado de esto, es que al final los alumnos lograran instalar en su adn, no solo un contenido, sino que lograran desarrollar habilidades que son de largo plazo, y que permanecerán con ellos toda su vida.

Las preguntas que se vienen inmediatamente a la mente son: ¿y cómo lo hago?, ¿qué tengo que hacer?, ¿dónde voy para poder formar a mis hijos de esa manera?.

La respuesta a estas interrogantes, es que debemos encontrar un modelo de educación que desarrolle estas habilidades en los niños y que los transforme en personas integrales.

Afortunadamente este modelo existe, y no debemos ir a Japón, Singapur o Finlandia para encontrarlo, y es conocido como Método Montessori.

El método Montessori crea un ambiente positivo para el desarrollo de los niños.

Muchos detractores dicen que el método es una especie de “laissez-faire”, donde los alumnos hacen lo que quieren y no existen reglas. Esta visión es totalmente equivocada, está basada en la ignorancia, y lo que hace es validar el error del modelo educativo basado en el contenido, técnicas y métodos.

Quiero ser claro y no tengo ningún interés económico, financiero, o societario en este tipo de colegios o esté en contra de los “tradicionales”, más bien lo que busco, es exponer que los atributos de liderazgo que se buscan en las organizaciones, pueden ser adquiridos a través de éste método, y está al alcance de los padres.

El método Montessori ofrece un entorno científicamente preparado para que el niño desarrolle sus atributos principales que configurarán su carácter, tales como: la libertad, la concentración, la independencia, la auto-disciplina, la industria, el sentido de la realidad, etc.; todo esto en un ambiente de cooperación.

A más de alguno le son familiares estos atributos en su empresa.

El objetivo principal del Método Montessori es ayudar a cada niño a alcanzar su potencial pleno en todos los ámbitos de la vida. Las actividades promueven el desarrollo de habilidades sociales, el crecimiento emocional y la coordinación física, así como la preparación cognitiva. El plan de estudios integral, bajo la dirección de un maestro-guía especialmente preparado, permite que el niño experimente la alegría de aprender, garantiza el desarrollo de la autoestima y proporciona la experiencia de la que los niños crean sus conocimientos.

En un colegio Montessori, el niño aprenderá a pensar con patrones lógicos y a hacer frente a la realidad. Los niños con una base Montessori están mejor preparados para hacer frente a los complejos desafíos del mundo de hoy.

No pretendo en este artículo transmitir todas las características de la metodología, e invito a cada lector a interiorizarse más sobre ella, pero lo realmente importante es que existe la forma de entregarles a nuestros hijos aquellas habilidades que nosotros como adultos carecemos.

Es importante considerar, que cada vez más las empresas tienen en cuenta las competencias no curriculares a la hora de elegir un candidato entre varios que tienen un curriculum y cualificación similar.

Reporta muchos más beneficios a un empleado el saber comunicarse, trabaja bajo presión (saber gestionarla, ya que todos trabajamos bajo presión) o derrocha creatividad que otro que simplemente tiene unos cursos hechos en alguna institución.

Como conclusión, es importante reconocer que nosotros como adultos carecemos de muchas de las competencias necesarias para trabajar en una organización de hoy que es altamente exigente, pero tenemos la oportunidad de no cometer ese mismo error con nuestros hijos, es por ello que los invito a cambiar el destino de sus hijos para que sean personas integrales y más felices, no los sometan a la doctrina de la educación “tradicional”, denles la oportunidad de desarrollarse como personas.

G.A.LL.