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La educación preescolar se ha convertido en los últimos años en una prioridad nacional y ha sido objeto preferente de las políticas públicas. No sin razón: las investigaciones han demostrado que un niño que desarrolla sus habilidades cognitivas tempranamente y asiste a algún tipo de enseñanza preescolar tiene el doble de posibilidades de acceder a la educación superior y, además, obtienen mejores resultados en pruebas estandarizadas que quienes no son estimulados.

Pero, además de las estrategias tradicionales en educación preescolar, existen alternativas que están demostrando ser eficaces en el desarrollo temprano de los niños. Una de ellas es el método Montessori, que postula una aproximación al conocimiento de manera más espontánea por parte de los alumnos.

Recientemente, una investigación norteamericana indagó en las bondades de este tipo de enseñanza en los niveles iniciales de aprendizaje, descubriendo que puede servir como una poderosa herramienta de nivelación entre niños con desarrollos cognitivos dispares.

La académica y sicóloga de la Universidad de Virginia Angeline Lillard llegó a esta conclusión luego de comparar el desarrollo social y cognitivo de preescolares entre 3 y 5 años de una escuela Montessori con sus pares que asistían a una escuela con sistema tradicional.

La investigadora descubrió que el grupo de niños que recibió enseñanza Montessori estaba significativamente mejor preparado para ingresar al sistema escolar. Las áreas evaluadas fueron: identificación de palabras y letras, habilidad de decodificación fonológica de palabras, problemas matemáticos y problemas sociales.

En el área de matemática aplicada, los niños Montessori rindieron un 15% más que aquellos que tuvieron educación tradicional. En el área de comprensión de contenidos, la diferencia a favor fue de 10%.

Con relación a las habilidades sociales las diferencias fueron mayores: el 80% de los preescolares con el sistema Montessori fue capaz de administrar con éxito la negociación social, mientras que sus pares en el sistema tradicional alcanzaron un 50%. Además, el 43% de los preescolares Montessori pudo responder preguntas relacionadas con valores como justicia, respeto al prójimo y equidad, versus el 18% de aquellos que no pertenecían a este tipo de enseñanza.

TRABAJO COLABORATIVO

Según la investigadora, este avance en los preescolares es posible gracias a la independencia y al trabajo colaborativo que se desarrolla dentro de la sala de clases. El trabajo con los números, por ejemplo, no es de la forma tradicional los menores aprenden a reconocerlos de forma individual y después a combinarlos con juegos didácticos, los profesores los guían pero el trabajo es un descubrimiento personal. En el área de lenguaje, los niños con el uso de pinturas o fotografías, comienzan a asignarles palabras, introduciendo de esta forma el lenguaje.

En el caso de las áreas sociales, al contar con una educación participativa, los niños mayores ayudan y enseñan a los menores, compartiendo entre ellos por decisión propia, no bajo la imposición o sugerencia de los profesores.

Según los expertos, los preescolares tienen mejores resultados porque desde pequeños se acostumbran a actuar por sí mismos, además aprenden bajo sus propios ritmos y dinámicas. “El sistema posee un factor emocional donde se privilegian las diferencias y se desarrolla el potencial de cada niño, situación muy necesaria para la sociedad de hoy, donde el sistema actual busca estandarizar las características”, asegura Felipe Gallardo, psicólogo de la clínica Quilín de la Universidad de Chile.

Una de las instituciones que han decidido incorporar este sistema a sus aulas es el Hogar de Cristo, quienes cuentan con cerca de 100 jardines infantiles y salas cuna en el país.

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Perfil de Angeline Lillard