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gatoleonEn psicología el Efecto Pigmalión se refiere a cómo la creencia que tiene una persona puede influir en el rendimiento de otra persona.

El efecto Pigmalión se origina en el mito griego donde el escultor Pigmalión se enamoró de una de sus creaciones: Galatea. Comenzó esculpiendo una roca, y todos los días le dedicaba un par de horas a trabajar, poco a poco se fue enamorando de su creación y al finalizar su escultura era tan perfecta que el escultor se enamoró completamente de ella y la trataba como a una mujer real. Afrodita, viendo que el escultor deseaba tanto que su escultura fuese una mujer real, le dio vida.

De esta historia se desprende que la realidad supero a las expectativas. En otras palabras, “creer es poder”, es decir, la creencia que esto puede ser real termina transformándolo en realidad.

En un estudio realizado por R. Rosenthal y L. Jacobson (1964), realizaron un experimento en una escuela de una pequeña ciudad de California. Ellos decidieron comprobar el efecto Pigmalión en estudiantes desaventajados y se propusieron responder la siguiente pregunta: “las expectativas favorables de un educador ¿inducen, por sí mismas, un aumento significativo en el rendimiento escolar de sus alumnos?”

Para responder esta interrogante, se les hiso un test de inteligencia a todos los alumnos de la escuela. Se les dijo a los profesores que ese test era capaz de identificar a los alumnos que en los próximos meses destacarían por sobre el resto. Una vez terminado y procesado el test, se les dio a los profesores una lista con los nombres de los alumnos que aventajarían al resto (los potencialmente destacados), los cuales supuestamente tenían una capacidad extraordinaria para mejorar su aprendizaje y creatividad. Lo que no se les transparentó a los profesores es que la lista que se les entregó fue elaborada completamente al azar, y no guardaba relación con los resultados del test.

Los profesores, al conocer la lista, se formaron altas expectativas de los supuestamente alumnos “aventajados”, por lo que los trataron de forma diferente. Los motivaron, les dieron mayor responsabilidad, los movilizaron a fortalecer sus conocimientos, todo esto sabiendo que eran alumnos que podían dar más de sí mismos (basado en el Test).

Posteriormente, los investigadores volvieron a efectuar el mismo Test a los alumnos seis meses después del primero, una año después y a los dos años. Lo interesante fue que se logró identificar que existía una diferencia estadísticamente significativa en los coeficientes de inteligencia de los alumnos de la lista al azar (los potencialmente destacados) con respecto al resto. Un 47% de los alumnos de la lista subieron 20 puntos o más en el CI, mientras que sólo el 19% del resto (no de la lista) lograron subir su CI 20 puntos o más. Estos resultados permitieron comprender que existe un importante efecto Pigmalión en las salas de clases.

La conclusión de este estudio es que las expectativas de los profesores es uno de los principales factores que afectan el rendimiento de los alumnos. Si los profesores esperan buenos resultados de sus alumnos, el rendimiento de estos se aproximará a sus expectativas.

Esto nos confirma el hecho que la expresión “Los sueños se hacen realidad” o “Profecía auto cumplida” tienen un sustento científico.

El efecto Pigmalión en este caso, nos muestra que la expectativa de los profesores afectó positivamente la autoestima de los alumnos y eso finalmente se tradujo en un mejor rendimiento. La autoestima es la percepción y valoración que uno hace de sí mismo como conjunto, como visión global del “Yo”.

Cómo sacarle provecho al Efecto Pigmalión

Este efecto es aplicables a otros ambientes y se da en el trabajo, grupos deportivos, familiares, amistades, etc.

En la medida que somos conscientes de esto, y entendemos que los otros tienen expectativas de nosotros, debemos comprender que nuestro desempeño se puede ver afectado y no logremos responder a sus expectativas.

Para enfrentar esto, necesitamos conocer cuáles son las expectativas de nosotros que tienen los otros y así poder cambiar sus expectativas o actuar en consecuencia.

Si lideramos equipos, podemos transformar a las personas para que logren un desempeño mayor si les transmitimos nuestras expectativas y hacemos un refuerzo positivo sobre ellos.

Si queremos lograr un mayor desarrollo personal, necesitamos comunicar que somos capaces de más y deberemos actuar en consecuencia para cumplir las expectativas. Debemos mostrar y demostrar que “Yo soy el indicado”.